Ruta «Llévame al Mar: Miradores y Atalayas» Diurna
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Descripción:

La otra ciudad, la que se ve desde lo alto, constituye el objetivo de esta ruta, que muestra esas panorámicas menos conocidas, deudoras de miradores, balcones, azoteas y atalayas naturales que sirvieron estratégicamente como puntos de encuentro con el horizonte, con el comercio naval y con el mar, el físico y el espiritual.

Comienza en la plaza de España con la visita a la torre-campanario de la iglesia parroquial de El Salvador, construida en el siglo xvi, que conserva su acceso interior a través de una escalera de caracol y en cuya parte más alta se distribuyen el cuarto del reloj (con ejemplar londinense de 1842) y el coro de campanas.

Sigue hasta el Mercado Municipal de Abastos, primero, a la calle Díaz Pimienta, desde donde se explicarán las características de la casa-laboratorio de los profesionales de la fotografía Aurelio Carmona y Miguel Brito, para visitar luego la azotea de La Recova hacia la avenida El Puente.

Continúan los miradores de las casas de Salazar (del siglo xvii) y de Carrillo, sede del Diputado del Común, datada a finales de la década de 1920, ambas en la calle O’Daly, y el mirador-azotea de la Casa Rodríguez González (calle Álvarez de Abreu), vivienda de finales del siglo xix fabricada por los hermanos Ignacio y José Ana Rodríguez González, dedicados al tráfico marítimo con América.

Continúa el balcón de la Real Sociedad Cosmológica (calle Vandewalle), la azotea-mirador de la Casa Monteverde (sede del Centro Asociado a la Uned «Valeriano Fernández Ferraz»), la azotea de la Casa Santos Rodríguez (sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias, demarcación de La Palma), en la calle Virgen de la Luz, la torre-campanario de la iglesia de Santo Domingo, la ermita de Nuestra Señora de la Luz y el mirador del Risco de la Luz.

Duración aproximada: 3 horas.

Punto de partida: Plaza de España.

Distancia: 2 kilómetros.

Punto de llegada: Plaza de La Luz.

Recomendaciones:

Presenta escaleras en muchos accesos interiores y algunas calles con pendiente. A pesar de estos inconvenientes, resulta apta para todos los públicos (excepto para personas con movilidad reducida). Las visitas a las torres de El Salvador y de Santo Domingo no se recomiendan a personas que padezcan claustrofobia.